Uno de los primerísimos bares de vino chicos de Sydney, abierto en 2006 en Curlewis Street cuando la ley apenas había cambiado. Un hueco en la pared que da desayuno desde las siete y se vuelve bar de noche, con una carta casi toda australiana cargada a lo orgánico y sin conservadores. Se lee como una sala de casa.
POR QUÉ VALE LA PENA
1De los primeros bares chicos de Sydney, de 2006, en la misma esquina.
2Desayuno y bar de vinos en un salón, con un cambio de verdad.
3Una carta casi toda australiana, que en Bondi no es lo normal.