Una casa de esquina junto a la estación de Stanmore, un comedor chico, y tres gorros seis años seguidos. Daniel Puskas y Anthony Schifilliti lo abrieron en 2012 y construyeron la despensa entera sobre la fermentación y sobre proveedores que conocen por nombre. Siete tiempos, doscientos cincuenta dólares, y no está ni cerca de la bahía.
POR QUÉ VALE LA PENA
1Tres gorros seis años seguidos, desde una casa de esquina junto a una estación de barrio.
2La fermentación como despensa, no como técnica que se presume.
3Trece años con las mismas dos personas en el mismo salón chico.